Generació TOP: María Isabel Gallardo Redondo

15-03-24

Generació TOP: María Isabel Gallardo Redondo (1944) 31 anys quan va morir Franco

Detenció: el 27 d’octubre de 1967. Manifestació de les pedres (Terrassa)

Juzgada por el TOP: el 19 de diciembre de 1969.
Verema a França (Narbonne) i Textil a Terrassa.
(Entrevistada l’1/12/2023 a CCOO, Sala de premsa)

Mi nombre es María Isabel Gallardo Redondo. Nací en Las Mesas, provincia de Cuenca, el ocho de noviembre de 1944.

Cuando murió Franco tenía 31 años. En esos momentos yo estaba de emigrante en Francia, porque mi marido estuvo preso, como yo. Pero él tuvo un consejo de guerra y entonces ya, los trabajos aquí, ya, aquello que las fábricas, como los paletas, era un poco difícil. Entonces nosotros teníamos una finca en Narbona, que era de un terrateniente, pero que era bastante humano.

Y es que, en la época de las vendimias, en septiembre, nosotros nos íbamos y trabajábamos allí en las vendimias. Mis hermanas, bueno, la familia, trabajábamos allí. Empezamos a ir en el año 56. Claro, aquí no había dinero, éramos cinco en casa y pequeñas. Entonces mi padre era sólo el que trabajaba en el campo, cogiendo naranjas, porque vivíamos también en Valencia. Y entonces, pues aquello que hacíamos, ir a la vendimia a Francia. Entonces el patrón, como ya nos conocía de tantos años, entonces dijo: “no, yo voy a Terrassa y os traigo. Hago la documentación pertinente, eh, los papeles, para que trabajéis en casa. Y entonces a los niños los metemos allí también, en la guardería”. En fin, que yo viví allí. Estuvimos viviendo allí nueve años.

Nos detuvieron, oficialmente, una vez. Lo demás era que pasábamos a la comisaría, pero luego nos soltaban. Te pegaban. Estuve una semana o quince días durmiendo bocabajo de los golpes de las porras. Que las porras no son de goma. Llevan la goma por fuera, pero llevan un hierro dentro, eh. Eso que la gente lo sepa, que no es… Y, entonces, yo así, bocabajo. Eso cuando yo tenía 15, 16 y 17 años, eh. Nos han pegado mucho. Injusticia.
Porque las fábricas se cerraban. Ibas a trabajar, allí en Terrassa, y cuando querías recordar ya estaban cerradas las puertas. Y, ¿qué ha pasado hoy? Se llevaban de noche los telares, las continuas, todo eso que es en lo que he trabajado, ¿sabes? Y nos encontrábamos así, sin nada. Fue un destrozo. En toda la zona de aquí de Catalunya, fue un destrozo: en Mataró, en Sabadell, en todo. Fue un destrozo. El textil, un destrozo, totalmente. Y, entonces, claro, tenías que salir. Y hacíamos piquetes para ponernos en las puertas de las fábricas, para que no fueran a quitar las máquinas para llevárselas fuera.

Han sido unos años muy malos. Muy mal, muy mal. Pero, bueno, había que luchar, porque si no luchas…

La manifestación era para defender que no se llevaran las máquinas, que no nos dejaran… Porque aquello fue un destrozo. Es que estaba Terrassa sin telares, sin continuas, sin nada. Fue un destrozo. Se lo llevaban a China y a todos los sitios. Entonces aquel día salimos con pancartas. Decían mis padres, “cuando tiréis una piedra, no les tiréis a la cabeza porque ellos también tienen familia. Son trabajadores, de otra cosa, pero tienen familia. Tiradles piedras a los pies porque mientras que se agachan entonces vosotros podéis correr”. Y eso era lo que hacíamos. No rompíamos escaparates, no quemábamos containers, no hacíamos nada más que gritar “queremos libertad, queremos pan y trabajo”. No pedíamos otra cosa. Si es que era lo más fácil del mundo. Era pedir pan y trabajo, por favor. Y la guardia civil se lio a tiros, se liaron a tiros. Y nosotros no pudimos hacer otra cosa que, con coraje, defendernos, eh. Que por eso dice la canción “Nos defendimos contra la represión, con las piedras que había en la vía”. Porque no teníamos armas, no teníamos nada, las armas eran nuestras manos, pero ellos, tiros, tiros de verdad. Porque tuvimos heridos de bala. Tuvimos heridos de bala. La canción era así: “Y el 27 de octubre, en les Ramblas de Terrassa, se concentran los obreros y se abren las pancartas. Llega la Guardia Civil con toda su ira en marcha, apuntando a los obreros para quitar las pancartas”. Eso fue injusto. Lo digo y mira, hace ya muchos años, pero… (gesto de abrazarse a sí misma).

En mi casa, pues somos una familia de izquierdas, totalmente. Mi padre también había estado en la cárcel, en Córdoba, cinco años. Mi madre también estuvo detenida, en Cuenca. Eso fue antes de casarse. Pero hemos sido todos una familia a tope. Nosotros salíamos, cerrábamos la puerta de casa y el que entrara, que entrara. Y aquel día, pues dos ya no entraron. Aquel día fue el 27 de octubre del 67. Veníamos de Francia, hacía dos días que habíamos llegado de Francia, de las vendimias. Y, a mi pareja, bueno, mi novio, Félix, y a mí, nos detuvieron en la manifestación. Veníamos de hacer con él las amonestaciones, para casarnos. Y nos casamos cuatro años después. Entonces, a él y a otro compañero, les hicieron consejo de guerra, aquí, en Barcelona. Y a nosotras… Yo fui detenida, pero al Consejo de Guerra sólo fueron ellos dos. Fui juzgada por el TOP el 19 de diciembre de 1969. Fuimos procesadas trece personas, trece. Que fuimos los que salimos en libertad provisional, que se tuvo que dar una fianza de 10.000 pesetas cada uno. Había compañeros a los que el Partido, el PSUC, puso la fianza. En nuestro caso, como veníamos de la vendimia, mis padres, no de aquel momento, sino de antes, pues tenían un poquito de ahorrillos y entonces les dijo al Partido: “Bastante tenéis con ayudar a los otros que a mi hija ya, nosotros nos encargamos”. Y se dio la fianza de 10.000 pesetas. Había estado en la cárcel, preventiva, unos dos meses y medio. Y allí estuve, como no vas a estar todo el día metida en la celda, estuve trabajando, pero eso no te cuenta, eh. Estuve trabajando en la guardería. Allí había un colegio, porque había críos hasta los seis años, que es lo que la ley permite. Y también había chiquitines y aquello que te lías a jugar, a cambiarles los pañales, … Y así, pasabas. Y luego, pues al salir al patio, pues resulta que, el patio, había compañeras también de otros sitios. Había compañeras también de izquierdas, pero no nos dejaban. Entonces, nosotras éramos dos chicas nada más. Que de esa chica no digo nada porque no ha querido saber nunca nada. Éramos dos chicas y justo nos dejaban una acera, ¿sabes? Y entonces, voceábamos. “¡Qué! ¡Hola! ¿De a dónde sois?” Y entonces nos decían: “Pues somos de tal sitio. Hale”, pero nada más. Eso era lo que… Y luego, cuando teníamos la comunicación y todo eso. Era la cárcel de mujeres de Barcelona. La cárcel provincial de mujeres de Barcelona, que está en el barrio de La Trinidad. Esa cárcel hacía tres o cuatro años que la habían hecho nueva. Porque antes la cárcel de mujeres estaba en La Modelo. Entonces tenían una nave para las mujeres, desde hacía años. Y entonces, cuando hicieron esta nueva, allí nos trasladaron. Y allí estaban también una parte de las que habían detenido en Barcelona, también en aquella época. Y voceando, hablamos. Unas eran de Hispano Olivetti. Y entonces las voceábamos. Y es un placer si a alguna veo.

Yo era afiliada al PSUC y de CCOO, de izquierdas (je, je). Y el que nos defendía, que no recuerdo ahora el nombre, pues también lo era, el que nos defendió. Salimos absueltos. Y, entonces, muy bien, no tuvimos ningún problema. Sigo siendo de CCOO. No me he dado de baja ni de CCOO ni del PSUC, con otro nombre, porque se ha cambiado. Pero seguimos los mismos.
Era la Manifestación de Las Piedras. Era la Manifestación de las Piedras. Porque es que no teníamos nada. Nosotros no íbamos a tirar containers, ni íbamos a tirar nada a los escaparates. Ellos no tenían la culpa. Yo, esto que se hace ahora, a mí esto no me va. Tú puedes protestar, porque hemos luchado mucho para tener unos derechos. Yo puedo luchar y puedo reivindicar los puestos de trabajo, las injusticias que se hacen, el derecho al mismo salario por el mismo trabajo. Porque eso lo hemos tenido. Yo he tenido compañeros haciendo el mismo trabajo que yo en un telar y que él ha cobrado más y yo he cobrado menos por el mero hecho de ser mujer. Y, estas injusticias que tienen con las personas porque sean del mismo sexo… Eso tampoco. Porque ha habido muchos jóvenes que se han suicidado. ¡Por favor! Todo eso lo hemos ido luchando. Tienes que luchar, porque en la casa no haces nada. Estás triste porque dices, no quiero esta injusticia. No, no, hay que salir. Si no se sale, no se puede. Ahora mismo estamos con las pensiones. Llevamos cinco años, en Terrassa, con las pensiones. Decimos cómo están las cosas. Porque hay jóvenes que están en paro, hay gente que no tiene, que no tenemos, residencias. Estamos luchando por las residencias. Tenemos mucha gente mayor, que está por los bancos porque no tienen sitio donde ir. En Terrassa mismo. Estoy hablando de donde estoy. Eso es una pena. Estamos luchando por tener centros. Por lo menos que estén recogidos, por lo menos que estén recogidos. Y todo eso tienes que ir haciéndolo. Cada lunes estamos en la puerta del ayuntamiento de Terrassa.

Canciones que nos cantó María:
Y el 27 de octubre
en les Ramblas de Terrassa,
se concentran los obreros
y se abren las pancartas.

Queré, queremos pan y trabajo,
Que no haiga más despidos
y que suban los salarios.
Por las calles de Terrassa
Desfila la policía
Que ametralla a los obreros
Que piden pan y justicia
Queré, queremos pan y trabajo,
Que no haiga más despidos
y que suban los salarios.
Treinta son las detenciones
Contando con dos chavalas
Que enseñan a nuestro pueblo
Como hay que dar la batalla
Queré, queremos pan y trabajo,
Que no haiga más despidos
y que suban los salarios.
Si me quieres escribir
Ya sabes mi paradero
En la Vía Laietana
O en la cárcel La Modelo
Queré, queremos pan y trabajo,
Que no haiga más despidos
y que suban los salarios.
………………………………………………………..

Salió el pueblo tarracense
A la Rambla a protestar
Y salió la policía
Con toda su artillería
Fum, fum, fum.
Ellos tocaron un pito
Fum, fum, fum
Ellos tocaron un pito
Fum, fum, fum
Y se liaron a disparar, a disparar, a disparar
Basta de tanta injusticia
Que se acabe la opresión
Fum, fum, fum