Actes, Activitats

ENCUENTRO EUROPEO CONTRA EL FASCISMO Y LA EXTREMA DERECHA

I Congreso Internacional sobre la Desbandá. Un siglo de luchas populares antifascistas.
Domingo, 30 de octubre de 2022

Os traigo un fraternal saludo de nuestra entidad, la Associació Catalana d’Ex Presos Polítics de Franquisme, y particularmente de nuestro presidente Carles Vallejo.

Lo hacemos en nombre de las personas que nos han precedido desde su constitución en los años 70, y que nos dejaron una huella imborrable. María Salvo, Enric Pubill, Lluís M. Bielsa, Miguel Núñez, o Tomasa Cuevas, entre otras muchas. También en nombre de las personas que hoy mantienen muy viva la memoria del combate por las libertades y la democracia en este país, como Antonia Jover, que se amamantó en una cárcel o nuestra camarada Teresa Alonso, la niña rusa, vasca de nacimiento, que combatió en el cerco de Leningrado frente a las tropas hitlerianas. Liberando a Europa del fascismo. Lo hemos recordado recientemente en Barcelona, en el homenaje a las mujeres voluntarias de las Brigadas Internacionales. Es un orgullo, estar hoy aquí y formar parte de los mismos sueños que marcaron la conducta de quienes nos precedieron: conjuntar la libertad y la igualdad, y crear un mundo más justo para las nuevas generaciones.

Permitidme, una referencia muy personal. Quiero hacerlo aquí en este espacio tan digno, para rendir homenaje a mi abuelo Crotato, un fiñanero de Almería, que murió en una cárcel franquista por defender la legalidad republicana. Para reivindicar la memoria de mi padre que se alistó con 17 años en las Milicias Antifascistas Obreras y Campesinas de Almería, para defender la República. Y la de mi madre, junto a su padre y hermanos, que huyó desde la campiña de Córdoba hasta Almería, perseguidos por la aviación fascista. Salieron de Cañete dejando la mesa puesta, una Desbandá más, buscando refugio de las bombas y de la barbarie fascista.

Como dice la tarjeta de nuestra asociación editada este año: “La transmisión de la memoria es un acto de resistencia”, es un texto de Ray Bradbury en Fahrenheit 451 que los más mayores recordaremos. En la otra cara exhibimos con orgullo esta creación de Josep Guinovart del año 2000. Terminaba un siglo y empezaba un nuevo milenio. Es la imagen de nuestra camiseta.

Un siglo de grandes confrontaciones y guerras que asolaron Europa hasta la derrota del fascismo y el nazismo —con la excepción de España, como es bien sabido—, “ha mort el dictador més vell d’Europa”, decía el poeta Joan Brossa, recordándonos que la dictadura de Franco fue la más larga y sangrienta de Europa. Los ideales que inspiraron a la Ilustración y la Revolución francesa, de libertad, igualdad y fraternidad, junto a la Revolución de Octubre y otras revoluciones emancipadoras del siglo XX, parecían haber conjurado los peligros de nuevos cataclismos que nos precedieron.

Hoy, en 2022, nos encontramos con formaciones de la extrema derecha, de inspiración claramente fascista, como es el caso de Italia, y enarbolando, sin escrúpulos, la divisa de la libertad (vaciada de contenido, y profundamente insolidaria, racista y antifeminista), que ocupan espacios institucionales y de Gobierno en diferentes países y regiones de Europa. La xenofobia, los nacionalismos, la persecución de las personas distintas, y las personas migrantes, adquieren una normalización infame en los discursos y decisiones de los gobiernos. Efectivamente, un nuevo fantasma recorre Europa, el del olvido y la desmemoria.

Tal como hemos recordado en el Manifiesto del Encuentro Transfronterizo de Entidades Memorialistas celebrado el 7, 8 y 9 de octubre en Portbou: “El ascenso de la extrema derecha se intensifica en cada nueva elección. Es una característica dominante, el peligro no solo permanece, sino que crece día a día, en un contexto de crisis social, económica y ecológica, y con desigualdades crecientes. Crisis humanitarias y millones de personas refugiadas”.

Reafirmando también que es precisamente en esta coyuntura en la que la Memoria Histórica, Democrática y Antifascista —que entronca directamente con la defensa y promoción de los Derechos Humanos—, ha de desplegarse como antídoto frente a los discursos del odio y la exclusión; y ha de convertirse en conciencia democrática y pedagógica frente a la banalización, y los actos de apología y exaltación del fascismo.

Por esta razón —y aunque llegamos tarde y mal— es tan importante la implementación y desarrollo de la Ley de Memoria Democrática publicada ya en el BOE el 20 de octubre. Una victoria del movimiento memorialista y de las fuerzas progresistas. Un paso más en las políticas de memoria que debe ser irreversible, para reforzar las políticas de memoria en todas las comunidades autónomas y mejorar las existentes. Pero fundamentalmente para que la Memoria llegue a las aulas y encarne como una herramienta útil en la educación y formación de las nuevas generaciones frente al olvido. Para conjurar de verdad los peligros de repetición.

Con este propósito el Manifiesto de Portbou sitúa como ejes centrales el trabajo coordinado de las administraciones y de las entidades memorialistas, el acceso a los archivos y la recuperación de las voces perdidas, particularmente la (el) de las mujeres, que inspiraron los principios de igualdad en las actuaciones de la II República. También en materia educativa para garantizar el desarrollo curricular, programas de formación de profesorado y proyectos (equipos) interdisciplinarios. También para crear un banco de recursos pedagógicos que facilite el conocimiento y las experiencias de transmisión de la memoria en las escuelas. Y aquí en este congreso hemos tenido excelentes ejemplos.

Quiero finalizar esta intervención con tres apelaciones muy concretas.
La primera. Las entidades memorialistas aquí reunidas, constituyen una representación genuina de un patrimonio inmaterial imprescindible: la memoria de generaciones que lucharon por la dignidad, las libertades y la justicia social. Este patrimonio de generosidad y de compromiso, constituye el mejor antídoto, la mejor vacuna. Un sólido dique frente a la polarización, la crispación y los discursos de odio.

La segunda. Esta conciencia crítica debe enlazar con las legítimas aspiraciones de las nuevas generaciones. Debe convertirse en un ariete frente a las injusticias de todo tipo. Para luchar contra el auge del fascismo debemos luchar contra las desigualdades y la precarización de la vida. Una amenaza para las instituciones y la convivencia democráticas en nuestros países y también a escala mundial.

Tercero. Un mundo más interconectado e interdependiente que nunca, requiere que nuestros anhelos, sean los anhelos y aspiraciones de una vida mejor, con futuro, para las gentes de toda condición, pero principalmente para las generaciones más jóvenes, que han heredado un planeta amenazado por la emergencia climática como consecuencia de un sistema capitalista insolidario, irresponsable y depredador de recursos. De nuevo hay que enarbolar la vieja divisa de la patria común.

Para ello es necesario acertar en el diagnóstico. Saber leer el contexto actual con sus contradicciones y también sus posibilidades. Y elaborar las respuestas pertinentes para sumar muchas voluntades en la defensa de la memoria democrática, las libertades, promoviendo la solución pacífica y la construcción de la paz frente a la violencia y la guerra. Cultivando la memoria antifascista como eslabón imprescindible para la construcción de la razón democrática, el mundo de panes y rosas, de justicia e igualdad, sin fronteras, que perseguían los hombres y mujeres que nos precedieron. La causa de la Humanidad.

Como no puede ser de otra manera nos adherimos a la propuesta de la creación de una potente red del movimiento europeo antifascista. Y nos ofrecemos, junto a las entidades hermanas memorialistas de Cataluña, a acoger el II Encuentro Europeo contra el fascismo y la extrema derecha.
Gracias por la extraordinaria organización es este Encuentro, y por haber propiciado este necesario espacio de reflexión, de solidaridad y de fraternidad.

¡Viva la memoria antifascista y la solidaridad internacionalista!

Domènec Martínez García (ACEPF), Junta Directiva
Associació Catalana Expresos Polítics del Franquisme


Més informació relacionada:

Mesa 1: “Después de Almería, la Diáspora. Movimientos y destinos de la población refugiada en Europa , África y América”.

Mesa 7: “La lucha del movimiento memorialista. Historia y futuro de las reivindicaciones y acciones desde la ciudadanía organizada por recuperar y socializar la memoria de La Desbandá. Lo que queda por hacer”.

Comunicaciones orales

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